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PREGÓN DE LAS FIESTAS EN HONOR DE LA VIRGEN DE PINAREJOS 2007 |
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Excmas. E Ilmas. Autoridades, SEÑOR Alcalde: Alfonso Mozo y Concejales, muy queridos paisanos de Arauzo de Miel y amigos visitantes que habéis venido acompañando a los que un día salieron de nuestro pueblo para ganarse el pan diario y el futuro de sus hijos. Buenas tardes a todos, queridos amigos de Arauzo. Bienvenidos a este acto, preludio de nuestras fiestas en honor de la Virgen de Pinarejos. Procuraré ser breve y lo menos pesado posible, pues entiendo que lo que importa hoy, aquí y ahora, es iniciar cuanto antes los actos lúdicos y festivos del programa que nuestro Ayuntamiento ha diseñado con todo el cariño y el deseo sincero de haceros partícipes del mismo. Gracias a Alfonso, nuestro alcalde, así como al resto de la Corporación Municipal, por invitar a este humilde misionero (y hablo también en el nombre de Emilio, que no puede estar aquí hoy con nosotros) a hacer este año de pregonero. Bien es cierto que nosotros no reunimos ningún mérito especial. En realidad el pregón lo puede hacer cualquiera que sienta los colores de esta bandera, que son dos: pasión sincera por Arauzo de Miel y fe auténtica en la Virgen de Pinarejos. Aún así, nunca me he visto en el aprieto de dirigirme al auditorio más difícil, el de mis vecinos y paisanos, a vosotros, que me conocéis de toda la vida. En fin, que mi fe en la Virgen y el deseo de dirigirme a mi pueblo inclinaron desde el principio la balanza para que aceptara este reto. Por eso pedí a la Virgen la inspiración, ella es la que mejor podía atender mis súplicas, porque es la que intercede por todos nosotros. Después de pedir su protección me vi en la necesidad de recordar a tantos hombres y mujeres que a lo largo de los siglos fueron construyendo este pueblo, lleno de historia y de belleza. Hombres y mujeres que llevamos en la mente y sobre todo en el corazón. Hombres y mujeres que dejaron en nosotros el amor por este pueblo, la devoción a una Virgen Madre, la ilusión de trabajar por un pueblo más justo, más alegre y más solidario. Quiero hacer mención especial a tantos y tantos hombres y mujeres tan queridos que en los años anteriores nos acompañaban en estas Fiestas en honor a la Virgen de Pinarejos y que ahora nos miran desde el cielo junto a la presencia del Padre Bueno que siempre vela por nosotros. Una historia unida a la nuestra, una historia unida a la mía. Una historia llena de recuerdos. Recuerdos de niño en la escuela Miguel de Cervantes. Recuerdos de tantos maestros que se desvivían porque aprendiéramos lo mejor para el futuro y ser hombres de provecho. Recuerdos de la catequesis. Recuerdos de monaguillo junto a tantos niños siempre pensando qué trastada hacer. Recuerdos de los juegos perdiéndonos por las calles del pueblo. Hace muchos años que desde el recuerdo aprendí a amar a este pueblo y lo aprendí cuando a los once años me puse en camino para marchar al colegio de Palencia (Emilio, al colégio el royo, Sória). Camino de amargura mezclada con la alegría de saber que allí me encontraría con un grupo de Arauzeños e DoñaSantinos que estudiaban en el colegio. Cuántos amigos y amigas que pasan en este momento por mi mente y que como otros muchos hemos ido creando también nuestra propia historia para este pueblo. Recuerdos y más recuerdos que embotan mi mente y sobre todo mi corazón. ¡Qué grande es ser o sentirse de un pueblo! ¡Qué orgullo tener un pueblo en el que sentir las raíces! ¡Qué grande es ser de Arauzo! Suelo presumir, allá por donde voy, de mi pueblo, de sus gentes y de sus costumbres: (Recuerdo aquel cantar que dice:) “Tres cosas tiene Arauzo que no las tienen ni en otros pueblos: San Cristóbal, Pinarejos y la Dehesa” Después con el paso de los años y ya hecho sacerdote el Señor me encomendó ser parte de la historia de otros pueblos, ser parte de la historia de otras gentes. Pero los que como yo partieron un día dejando su casa y su familia, los que como yo marcharon a cumplir una misión, saben que en el recuerdo y en un rincón del corazón está presente no sólo este pueblo sino todo el calor de sus gentes sencillas y generosas. Nuestro talante es el de saber mezclar lo festivo con lo religioso. Lo humano y lo divino. En estos días tan alegres no hemos de olvidar el sentimiento humano que nos legaron nuestros mayores y debemos ser conscientes de que en nuestro pueblo todavía hay mucha gente que vive de rencores. Que en nuestro pueblo todavía debemos trabajar mucho más por la convivencia y la hermandad. Que nuestro pueblo necesita ser más generoso y solidario. Por eso quiero dirigirme de forma especial a los jóvenes que son la sal y la luz de toda fiesta. Sois los que debéis iluminar y dar sabor a esta sociedad que siente la amargura y el sinsabor de perder los valores que nos legaron los mayores. Debemos vivir desde la amistad, el amor y el compañerismo. Un pueblo que no se siente familia no va a ninguna parte. Un pueblo que no está unido está enfermo. Que nuestro talante este abierto a todos, sea solidario y generoso, a si seremos un pueblo más justo, más humano. Que sea este pregón un sencillo pero generoso homenaje de todos los misioneros hijos del pueblo, para todo este pueblo de Arauzo de Miel. No quiero acabar sin felicitaros las fiestas y desearos que paséis unos días muy felices y divertidos. Olvidaros de problemas y echaros a la calle a convivir y confraternizar. Disfrutad de la familia, del vecino, del amigo. Aprovechad para congratularos con el contrincante -nunca enemigo-. Acoged al visitante como sólo las gentes de esta tierra sabemos y pedid a los que un día se fueron de aquí, voluntaria u obligadamente, que no dejen de regresar a su pueblo natal con sus hijos y nietos. Que nunca pierdan las raíces de sus antepasados. Queridos paisanos, que en estos días nos sintamos más amables, más generosos, más entregados para que los que nos visiten vean un pueblo más hermano, más solidario, más justo y más humano. Ha sido un placer pasar esta tarde con vosotros. Viva Arauzo. Viva La Virgen de Pinarejos Felices fiestas de Nuestra Señora de Pinarejos. |
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